POTI

Poti es mi nombre de guerra, con él nací y con él moriré. Soy historiador del arte, ex galerista y director comercial en los últimos años. Durante la cuarta edición del FIT (Festival Iberoamericano de Teatro) de Cádiz, en 1989, tuve la suerte de conocer a quién terminaría siendo mi mentor Francisco Garzón Céspedes, periodista, escritor, actor y director de teatro. Allí por caprichos del destino y motivado por indicaciones erróneas de la que era mi profesora de literatura (quién quiera más detalles puede conocer algo más de la historia en uno de mis post en esta web) di a caer en el taller de Narración oral Escénica que el impartía. Esto ocurrió a mis 18 años en plena efervescencia hormonal. Por cierto, que bien me vinieron los cuentos para ligar en aquellos años. De aquellas fiebres, no las hormonales sino las que despertaron los cuentos en los que asistimos, surgió un grupo que vino a llamarse Shaman y que se convertiría en el primer grupo de narración oral escénica (cuentacuentos) en la península.

A partir de 1992, con el traslado a la Universidad de Salamanca para completar mis estudios junto a Pedro Quiros Bayo (compañero de Shaman, amigo y compañero de tablas durante años), y como delegados especiales de CIINOE para Salamanca, comenzamos a investigar acerca de las posibilidades escénicas y de integración de las artes dentro de la narración oral. En esa línea de trabajo y buscando nuevas formulas generan todo un movimiento de narración en la ciudad. Creamos “Las mil y una noches de Tertulia” encuentro semanal que tras un par de años y por motivos de aforo tuvo que trasladarse y transformarse en el café teatro “El Café del Cuento” con tremendo éxito durante sus dos años de existencia.

Desde entonces la carretera me ha llevado a narrar a colegios, escenarios, cafés y teatros de ciudades como Cádiz, Salamanca, Córdoba, Madrid, Valladolid, Orense, León, Jerez, Elche, Oviedo, Sevilla… y a ser invitado a participar en festivales de narración como los de Elche, Agüimes, la Habana (¡bueno! A este me invitaron, pero me cogía una mijita lejos) u otros como el Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz. Todo esto trufado con diferentes talleres formativos de los cuales tengo el orgullo de haber visto salir contando decenas de narradores y gracias a los cuales consigo el titulo de maestro de narración oral escénica de la CIINOE.

Y aquí estamos para seguir contagiando la magia.